martes, 14 de junio de 2011

El problema de Género en Yerma, de Federico García Lorca

En Yerma se presenta un problema de género en relación a los deberes del hombre y de la mujer en esa época. Mientras que la mujer debía quedarse en su casa limpiando, haciendo la comida y las tareas del hogar, el hombre debía ir a trabajar para traer el pan a la mesa.
Si bien Yerma al principio de la historia quiere seguir con el modelo de mujer impuesto por la sociedad puesto que quiere tener hijos, ella no puede. Igualmente no pierde sus esperanzas hasta que Juan, su marido, le dice que no quiere tenerlos.
Estas circunstancias vuelven "mala" a Yerma y la llevan a trasgredir ese modelo de mujer típica impuesto por la sociedad: sale de la casa tanto de día como de noche ya que no quiere quedarse ahí porque se aburre, charla con Víctor a la vista de todos y se involucra en ritos clandestinos y paganos.
Como un aspecto muy importante de ese problema de género que se presenta en Yerma aparece la honra.
A Juan, por su parte, le interesa la honra externa. A él no le importa lo que pasa en la casa sino cómo se ve de afuera. Lo que él no quiere es que la gente hable de ellos, por eso mismo quiere que Yerma responda al modelo de mujer impuesto por la sociedad de la época y no quiere que lo transgreda saliendo de la casa y mucho menos hablando con Víctor:
   "No quiero que la gente me señale. Por eso quiero ver cerrada esa puerta y cada  persona en su casa".
A Yerma, en cambio, le interesa la honra interior. Ella quiere ser buena, no parecer buena:
   "Creen que me puede gustar un hombre y no saben que, aunque me gustara, lo primero de mi casa es la honradez".
Como oposición a Yerma, en relación a la honra, aparece La Vieja. Este es un personaje que ya superó, debido a su edad y experiencia, el tema de la ética y la honra, y no quiere que Yerma mantenga su honor para tener hijos. Ella también se opone a Yerma en relación a la cantidad de hijos, ya que La Vieja tenía muchos.
Esta oposición en relación al tener hijos se presenta también en María, una joven que aparece como símbolo de fertilidad ya que a pesar de su corta edad y de su reciente matrimonio ya había quedado embarazada.
A su vez, a estos dos personajes, se oponen las cuñadas de Yerma, las hermanas de Juan. Éstas representan la infertilidad. Se van a vivir con la pareja y vigilan a Yerma todo el tiempo, no la dejan salir y la secan cada vez más.
Además, como muestra de fertilidad e infertilidad García Lorca utiliza el agua, la sangre y otros elementos de la naturaleza como las flores y los animales. El agua cuando corre representa fertilidad, al igual que la sangre como dadora de vida. En cambio, cuando se habla de agua estancada se representa la infertilidad y la muerte, así también cuando la sangre queda necerrada representa veneno:
   "A fuerza de caer la lluvia sobre las piedras éstas se ablandan". (página 19)
   "Cada mujer tiene sangre para cuatro o cinco hijos, y cuando no los tienen se les vuelve veneno, como me va a pasas a mí". (página 23)
Por eso, las cuñadas de Yerma en el segundo acto van vaciando el agua de los cántaros que ella fue a buscar a la fuente, como símbolo del modo en que la familia de Juan representa la infertilidad y la falta de vida.
Finalmente, esa sangre estancada la volverá "mala" y derivará en el asesinato de Juan por parte de su esposa, quien matándolo a él mata su esperanza de tener hijos, teniendo en cuenta que ella también rechaza la posibilidad de tenerlos con otro hombre.
En conclusión, podemos afirmar que la infertilidad de Yerma sumada a la negación de Juan para tener hijos llevó a un problema de género en el matriminio, de modo que Yerma no responde al modelo de mujer impuesto por la sociedad y Juan no está de acuerdo con esto debido a su honra. Este problema de género, a su vez, es lo que lleva al hecho trágico: el asesinato de Juan por parte de Yerma, que será el fin de sus esperanzas.

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